close

Andy Warhol

BlogLas provocaciones

La banalidad de lo banal

Nadie como Andy Warhol entendió con tanta precisión el sentido del adjetivo banal. Entre carteles de neón, lentejuelas y su habitual sarcasmo, Warhol consiguió lo imposible: convertir la palabra que califica lo insustancial en su contrario. Warhol hizo que la banalidad tuviera sustancia y lo hizo banalmente, o sea llamándonos la atención sobre nuestra propia banalidad.

Cuando el mes pasado, el Museo del Louvre fue anfitrión de la nueva colección de carteras Louis Vuitton diseñadas por el artista “neo-pop” Jeff Koons, me impuse no escribir sobre el tema, casi como un acto de resistencia intelectual. Sin embargo, cuando ayer leí la intervención de Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires, todos los filtros cayeron y me dije, estamos en problemas.

screen-shot-2017-04-11-at-11-12-38-am
Jeff Koons y su bolso dedicado a la “Cacería del tigre” de Peter Paul Rubens

Jeff Koons juega a ser Warhol; toma a la Gioconda de Leonardo y a las chicas rococó de Fragonard, a los paisajes de van Gogh y a los tigres de Rubens, les estampa su nombre junto a las iniciales de la marca y transforma un souvenir de tienda de no más de 5 euros, en un objeto kitsch de colección que le costará entre 800 y 2.100 euros según el modelo que elija. Nos guste o no, Jeff Koons nos dice que si sus obras son, es porque nosotros como sociedad las legitimamos. Pura lógica warholiana; si Ud. es tan estúpido para entrar en este negocio de hacerme famoso y millonario, sea bienvenido al mundo de la banalidad. Si no lo hace, despiértese de una buena vez, porque hay miles detrás de Ud. que hacen cola para comprar. En pocas palabras, nos dice “así están las cosas”.

Louis_Vuitton_Jeff_Koons_handbags_collection4

Vargas Llosa -por su parte-, hace un encendido discurso sobre la inconsistencia de la imagen frente a la palabra, nos advierte sobre los peligros de la banalidad de formar espectadores y no lectores y lamenta que la literatura ya no tenga la profundidad intelectual de otros tiempos. Sin embargo, él mismo es el protagonista del ritual supremo de la banalidad: la tapa de Hola. El Vargas Llosa de revista -que nos regala la sonrisa trivial de la felicidad de folletín semana a semana ininterrumpidamente-, convive con el que denuncia la superficialidad de los demás, incluida la de sus propios colegas escritores.

portada-preysler1-z

A primera vista, todo parece muy warholiano pero por desgracia no lo es. Warhol es fáctico, comprende la realidad y satiriza sobre ella, nunca es contradictorio, de allí, que Jeff Koons reinvente la apuesta original. Vargas Llosa contradice sus palabras con su propia imagen, una trivialidad que puestos a ser comprensivos en aras del “amor”, no sería tan dramática si su discurso tuviera contenido analítico y alguna que otra idea nueva, pues va de suyo que la frívola exposición mediática no lo descalifica necesariamente como escritor ni como parte del mundo de la cultura.

Tapa-Hola-287

El punto es que cuando oficia de observador de la realidad, nos da como única respuesta blandir El Quijote de Cervantes o Los Miserables de Victor Hugo y a dar la batalla. ¿Como se supone que vamos a ganar? Es por esto, que su voz se parece más a la de un monje medieval que aferrado a un manuscrito iluminado, denuncia la maldad apocalíptica de la novel tecnología de la imprenta.

La pantalla es una realidad irreversible y nuestro desafío -igual que ocurrió en el siglo XVI con la imprenta- es conseguir domarla a fuerza de comprensión, estrategia y contenido. Se precisan ideas, el resto es legitimar la banalidad y para eso no cuenten conmigo. Ay Andy, como te estarás riendo de nosotros…

leer artículo
BlogLas confesiones

El Sargento y su banda cumplen 50

Sí, lo confieso, me encantan los aniversarios, efemérides, años redondos o como quieran llamarle. Y este 2017 tendrá de todo; los 80 años de El Guernica y los 100 de la Revolución Rusa, los 500 de la Reforma Protestante y los 200 años de la muerte de Jane Austen.

Pero de todos quiero recordar uno que siento bien cerca. Este año cumple 50 años la tapa de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Diseñada en 1967 por el artista pop británico Peter Blake y su esposa Jan Haworth, Sgt. Pepper es una proeza de contexto histórico a nivel comunicacional, artístico y estético y  por ello es una de las portadas más innovadoras y creativas de la historia del Diseño Gráfico.

Una superficie abigarrada y asfixiante es presidida por unos Beatles vestidos con los trajes chillones de una banda musical. Los acompañan un sinfín de personajes a manera de un paródico santoral del siglo XX, una especie de paso de comedia sobre el concepto de “ícono” que tanto reverenció el siglo pasado. Una gran sátira a la que ellos mismos se suman con sus efigies en cera del Museo de Madame Tussaud.

sesion-i
Backstage de la fotografía en el estudio de Chris Cooper, 30 de marzo de 1967, Chelsea, Londres.

Es que estos Beatles psicodélicos dejaban atrás a los de traje negro -que ya eran de cera y de museo-, marcando el inicio de una nueva era musical y dando nacimiento con la portada a un nuevo ícono, en un magistral doble juego sobre el concepto que parodian. Técnicamente es un fotografía construida con técnica de collage a partir de fotos, cartones, maniquíes y muñecos de cera, que luego se siluetearon y colorearon a mano. De allí que exude toda la pureza y distinción del primer pop art que fue británico y no norteamericano, como a veces se piensa. La labor fue agotadora y demandó meses de producción y más de un dolor de cabeza por los derechos de imagen de los personajes.

cooper
El armado de la fotografía de la portada original de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band tomó 8 días y Chris Cooper, el fotógraf,o contó con tres asistentes para crear la escena. A la izquierda se ve a Cooper con su hijo en brazos; fue el niño el que aportó la camiseta para la muñeca de Shirley Temple, que dice “Welcome The Rolling Stones”.

Sí, lo confieso, no les puedo negar que todo este asunto me provoca cierta nostalgia y hasta un toque de tristeza. Al fin de cuentas y más allá de los musical, el aniversario tiene que ver con una de las artes más injustamente subestimadas y con uno los más bellos objetos artísticos de la cultura del siglo XX, un objeto que se ha extinguido casi como para no desmentir a Darwin.

revolver
Revolver, Klauss Voorman, 1966. Músico y artista alemán, amigo del grupo desde los tiempos de Hamburgo.

No me quejo. En la era de Spotify, YouTube y todos los etcéteras, las portadas artísticas de los LP están tan fuera de contexto como un mamut corriendo por una playa de Punta del Este. Sin embargo, contemplarlas seguirá siendo una gloria, porque creadas por artistas de primer nivel, tienen toda la rebeldía de su tiempo y todas las condiciones estéticas de una obra de arte mayor, y eso las hace intemporales -tanto como una vasija griega o una taza de porcelana rococó-. Lo que no es una vana afirmación, tomando en cuenta que hoy los más jóvenes las consideren piezas de culto, especialmente las de esta época, las décadas del ’60 y el ’70.

the-velvet-underground
Portada de The Velvet Underground&Nico, Andy Warhol, 1967

Pensemos; Revolver de los Beatles, obra del artista alemán Klaus Voorman es de 1966, el Album Blanco del pionero del pop Richard Hamilton es de 1968 y la de la cebra, Abbey Road del escocés Ian MacMillan es de 1969. La banana de Andy Warhol de la Velvet Underground es de 1967, la imponente Anunciación de Mati Klarwein para el Abraxas de Santana es de 1970, Stiky Fingers de los Stones de Warhol es de 1971 y el prisma de la descomposición de la luz de Dark side of the Moon de Pink Floyd es de 1973.

abraxas-santana
Portada del disco Abraxas de Santana, 1970. “Anunciación”, óleo del pintor alemán Matias Klarwein, 1962.

La lista quita el aliento y de más está decir que podría ser más amplia. Pero hoy que el  Sargento Pepper y su Banda de Corazones Solitarios llegan a los 50, no puedo dejar de rememorar la emoción de aquel ritual sagrado, cuando con manos nerviosas sacábamos el disco de su funda, poníamos con suavidad la púa sobre el surco y el mundo dejaba de existir. !Salud al Sargento y toda su banda y por muchos años más!

leer artículo