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BlogLos pensamientos

Gucci se quedó sin Partenón

Acrópolis de Atenas. Al fondo se ven iluminados, el Partenón y el Erecteion, ambos construidos en el siglo V a.c. por orden de Pericles y la asamblea ateniense

Y cuando parecía que nadie se iba a animar, Grecia dijo “no”. Esta semana le negó a la marca de moda Gucci la autorización para realizar un desfile en los templos de la Acrópolis ateniense; más precisamente en el espacio que separa el Partenón del Erecteion, el bellísimo templo jónico famoso por las seis cariátides de su pórtico sur.

Los argumentos fueron claros, “…se trata de monumentos únicos, símbolos del patrimonio mundial…el Partenón y la Acrópolis no necesitan publicidad y no es compatible con el evento que nos proponen …”, etc, etc. Es posible también, que haya influido la magra oferta económica de tan solo 2 millones de euros para eventos que superan los 55 o 60 millones de costos.

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Desfile de Fendi en la Muralla China, 2007

No lo sabremos nunca y creo que no importa saberlo, porque más allá de argumentos esta negativa es un límite y como tal viene a decir: hay lugares que “sí” -la mayoría, casi todos- y hay algunos otros, unos pocos que “no”. No estoy en contra de estos deslumbrantes shows, por el contrario soy una fervorosa defensora de esta comunión entre arte, cultura, moda y espectáculo.

Es un vínculo que le hace bien a los dos mundos y los dos ganan con creces en múltiples aspectos, pero no por ello todo vale y hacen falta solo unos pasos en la dirección equivocada, para que lo sublime se convierta en una frivolidad de antología.

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Desfile aniversario de Fendi en la Fontana di Trevi en Roma, 2016

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Aún tengo en la retina las imágenes del fantástico desfile de los 90 años de la Casa Fendi en la Fontana de Trevi en julio de 2016. Un ejemplo en este sentido, Fendi pagó la restauración de la fuente y la fuente le retribuyó el gesto con una noche mágica: un cielo de verano, una pasarela invisible y esas mágicas mujeres levitando sobre el agua en medio de luces y reflejos. Simplemente, inigualable; ni Bernini lo hubiera imaginado mejor.

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Desfile de Louis Vuitton en el Museo de Arte Moderno de Niterói, 2016
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Desfile de Dolce&Gabbana en el escenario de la Scala de Milán, 2016

Claro que los ejemplos son infinitos; en 2015 Carolina Herrera hizo su desfile en la Frick Collection de Nueva York y Dolce&Gabbana en el escenario de la Scala de Milán, sin embargo, el despliegue del 2016 fue insuperable y no solo por la Fontana. Chanel copó las calles de La Habana, Louis Vuitton el Museo de Arte Moderna de Niterói obra de Oscar Niemeyer y las modelos de Dior se pasearon por el Blenheim Palace, residencia ancestral de los duques de Marlborough -perdón, el lugar donde nació Winston Churchill-.

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Desfile de Gucci en los claustros de la Abadía de Westminster, 2016

De todos modos, fue Gucci la marca que consiguió en 2016 “el” lugar. Su desfile fue en el edificio religioso más importante del Reino Unido, los claustros de la Abadía de Westminster. Allí se coronan los reyes de Inglaterra desde que en 1066 lo hiciera Guillermo El Conquistador; allí se casan sus príncipes y descansan sus reyes, primeros ministros, artistas, pensadores y científicos.

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Ahora, a no confundir, Trevi es una fuente pública, la Scala es un teatro y Blenheim por mas prosapia y alcurnias no deja de ser un palacio; que Gucci haya llegado a Westminster Abbey da para pensar. Al fin de cuentas, cada lugar tiene su historia y sus singularidades a respetar y esos deberían ser los parámetros que marquen los límites de cada caso. Y si 2016 Gucci pudo forzarlos consiguiendo la Abadía Westminster, en 2017 se quedó sin Acrópolis y sin Partenón.

*Gracias a Eugenia Gil Sanguinetti por la información del mundo de la moda
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BlogLa inspiración

Como un barco que navega…

Se dice por ahí que París es la ciudad luz, la ciudad de los enamorados, de la moda y la elegancia y hasta la ciudad de los escritores y los filósofos. En realidad es todo eso y muchas otras cosas más, pero para mí París, es la ciudad de los museos. No creo que exista una concentración tal de museos por metro cuadrado en el mundo y lo digo dejando fuera, todos aquellos espacios históricos que hoy también son considerados como tales.

Reloj de la fachada del Museo D'Orsay
Reloj de la fachada del Museo D’Orsay.

Es un hecho asombroso, o no tanto, si se toma en cuenta la historia de Francia y la vocación artística de sus reyes y gobernantes, lo que a la hora de cerrar cuentas a todos nos queda claro, que si uno quiere recorrer museos tiene que ir a París y tiene que trotar -como dirían los franceses- por sus interminables pasillos hasta quedar exhausto. Si no es hasta la extenuación, no vale.

En el Museo Pompidou frente a la obra de Sonia Delaunay.
En el Museo Pompidou frente a la obra de Sonia Delaunay.

Y eso fue lo que hicimos con el grupo de aventureros que me acompañaron en el último viaje; caminamos, caminamos y caminamos…por el histórico Louvre y por el maravilloso Museo D’Orsay que nos regaló los desplantes de Manet, la fruición de los reflejos impresionistas y el color apasionado de van Gogh.

En el Museo Cluny, frente a los Tapices de La Dama y el Unicornio.
En el Museo Cluny, frente a los Tapices de La Dama y el Unicornio.

Caminamos al sol de las catedrales de Monet en el Marmottan y de sus nenúfares en la Orangerie; caminamos por el siempre deslumbrante y atrevido Museo Pompidou y por el Rodin y por el Picasso y por las delicias medievales con forma de unicornio en el Cluny.

Sin embargo, como en París siempre hay algo nuevo, también caminamos por la imponente Fundación Louis Vuitton del gran Frank Gehry, que además estaba intervenida por el no menos famoso Daniel Buren, pionero en estas lides hoy tan usuales en el mundo.

Fundación Louis Vuitton, Frank Gehry, 2014
Fundación Louis Vuitton, Frank Gehry, 2014

La FLV es una edificio complejo de describir si no se recurre a la metáfora. Porque ¿como describir un edificio que es como una especie de monumental barco de luz que navega por el verde del Bois de Boulogne? ¿Como explicar la fragmentación de planos de sus formas, cuando éstas son como velas henchidas al viento, que se doblan y se transforman y se multiplican?

costado tipo torpedo

plano costado

planos de las terrazas

¿Como contarles la manera en la que esas velas se entrelazan unas con otras creando terrazas, las que a manera de cubiertas marinas, permiten caminar sobre un cielo de cristal dominado por el brillo del acero y el calor de la madera?

Hasta el Café es imperdible.
Hasta en la cafetería se navega en medio de los peces de Buren. Por cierto, imperdible el Kir Royal!!!

Simplemente, no es posible. Por eso creo que Frank Gehry más que un edificio construyó un edificio-idea en el que se experimenta la sensación del espacio de una manera asombrosa y deslumbrante. Construyó un edificio que navega, que se mece al ritmo de los árboles y nos regaló el privilegio de vivir y experimentar una metáfora.

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BlogLas emociones

Es más fácil de lo que parece

En 2014 una foto tomada en el Rijksmuseum de Amsterdam inundó las redes sociales: decenas de niños atentos solo a sus celulares le daban la espalda a la Ronda nocturna de Rembrandt. Simplemente, escalofriante…

Que el espectador ha cambiado, es un hecho. Pero hay que entender que no es mejor ni peor que aquel otro, simplemente es distinto. Las formas de involucrarnos con las imágenes se han transformado y es con esa realidad con lo que hay que lidiar. La batalla está allí, se ve claramente en la fotografía y son los museos los que tienen la palabra. Claro, que hay museos y museos, porque están los que hacen como si no pasara nada, como que esta fotografía es de otro planeta y están los que ven y actúan.

ronda dibujo
Fotografía tomada este 2015 en el Rijksmuseum

Por eso, porque se trata de actuar, es conmovedor encontrarse con que ésta es la misma sala de la Ronda Nocturna, un año después en 2015. Y uno no puede dejar de preguntarse, qué pasó de un año a otro para que la escena cambiara tan radicalmente. Lo que pasó fue algo simple y además barato. Un programa que se llama Startdrawing (Comienza a dibujar) y que propone una alternativa al celular y a las selfies.

ronda dibujito

Un programa que te ayuda a que dejes de mirar rápido y superficialmente para mirar más de cerca y mejor. Te propone que dibujes pero no para que demuestres tu talento, que quede perfecto, lindo o igualito, sino para que mires mejor y más profundamente, porque el acto de dibujar permite ver cosas que de otro modo no ves y hace que aprendas a ver líneas, colores, luces, formas, expresiones, etc.

dos chicas de espaldas

Todos los sábados el museo te da un lápiz y un cuaderno. Podes sentarte en el suelo o acostarte; podes dibujar sobre tabletas de madera, caballetes o colectivamente en largas mesas estratégicamente ubicadas. Pasantes, estudiantes y maestros recorren las salas estimulando y dando clases de dibujo a los que quieran; grupos de voluntarios posan y los guías del museo se pasean contando las historias de los cuadros. El resultado: los sábados el museo se convierte en un lugar repleto de energía y de estímulos y las redes sociales estallan, pero no de selfies, sino de miles de niños, jóvenes y adultos colgando las fotos de sus dibujos.

aprendiendo

adultos pose

mesas

Tres comentarios. Primero: aquella fotografía de 2014 detectó un problema. El museo en lugar de quejarse o ponerse a hacer diagnósticos, simplemente actuó para resolverlo. Segundo: pensaron una idea simple, fácil de ejecutar y más fácil aún de gestionar y evaluar en sus resultados. Y tercero: es una idea barata!!! Desarrollar una idea como ésta, no tiene excusas presupuestales. Alcanza con una empresa que provea los cuadernos, los lápices y las crayolas, el resto es el personal habitual del museo y voluntarios, pasantes o estudiantes.

niños crayolas

Mirando estas imágenes, uno se queda con la sensación de que el problema no está en donde nos dicen que está (léase, en la eterna falta de dinero), sino más bien en la falta de ideas, de ganas de cambiar y de enfrentar desafíos. Por eso me da por imaginar que si nos lo proponemos, nuestros museos pueden llegar a ser lugares menos solemnes y más eficaces en sus objetivos, menos pretenciosos y más divertidos para los espectadores. El que avisa no traiciona y el que sueña no se cansa de esperar, porque a veces las cosas son más fáciles de lo que parecen.

 

 

 

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