close

vanguardia

BlogLas emociones

El discreto encanto de un cuadrado negro

Esta semana tuve que hablar de Kazimir Malevich, del Suprematismo y obviamente tuve que mostrar su Cuadrado negro. Una obra pintada en 1915 y frente a la que todavía surge la pregunta: ¿eso es arte?, ¿que significa?, ¿es broma, eso lo hace un niño?

Que esas preguntas sigan vigentes a más de 100 años no es culpa del espectador, que con toda legitimidad se las hace, sino de los museos, los curadores, los críticos y los académicos que han hecho muy mal su trabajo. Y aunque por falta de tiempo no ha sido -más de un siglo-, estoy convencida de que vale la humilde intención…

Porque cuando sin ampulosidades ni palabras raras simplemente decís que Malevich cree que el arte para ser creación, tiene que liberarse de la representación; al fin de cuentas, quien dijo que es arte solo aquello que represente cosas, objetos o formas conocidas o reconocibles. Entonces, la cosa parece empezar a aclararse, las cabezas piensan que algo de razón el hombre tenía, y así se esfuma la perplejidad y se adueña del aire un intenso deseo por comprender.

exposicion-1915
Exposición “0,10” en la que se presentó Cuadrado negro, 1915, Petrogrado

Cuando decís que el cuadrado puede ser el cero de la forma -la pureza absoluta expresada geométricamente -y que el blanco puede ser el el vacío más allá de la sensación- la supremacía de la sensación pura-, las preguntas se van y aparecen la curiosidad y las ideas. Cuando decís que en realidad Malevich te está retando, que es una provocación para que dejes de buscar significados y mires la pintura como pintura misma y no como te acostumbraron a verla, te podrá gustar o no, pero empezás a entender de que viene.

Entendés que Cuadrado negro no representa nada, que simplemente “es”, que es en su propia pureza e idea de lo absoluto.Y más aún, te das cuenta que Cuadrado negro vive y lucha porque su abstracción total y minimalista, está viva en la rigurosa geometría de los edificios de la Bauhaus y en lo absoluto de la ropa diseñada por Tom Ford para James Bond.

sobretodo-ii
Diseño de vestuario de Tom Ford para el film “Spectre”, 2015
altavoz-en-la-pared
Diseño de altavoces de pared, Bang&Olufsen

Entendés que está en la simpleza de los parlantes de la marca danesa Bang&Olufsen y sin discusión, está en la exquisita pureza formal del iPhone de Apple. Tan simple y tan puro, tan directo y tan bello, como el discreto encanto de un cuadrado negro sobre un fondo blanco.

 

leer artículo
BlogLas evocaciones

La relatividad que cambió el arte

Hace 100 años, un hombre cambió para siempre nuestra manera de entender y percibir la realidad. Fue un 25 de noviembre de 1915, cuando un científico de cabellera enmarañada le dijo a la Academia de Ciencias de Prusia, que el espacio está indisolublemente asociado al tiempo y que éste depende de la materia-energía que contiene. Dijo, que como ésta cambia de estado y de lugar, el espacio-tiempo no puede ser absoluto sino curvo y dinámico. No es fácil de entender, obviamente porque no lo es, pero la definición del físico John Wheeler ayuda, “el espacio le dice a la materia como moverse y la materia le dice al espacio como curvarse”.

Era tan solo una idea, una teoría que complementaba otra que había propuesto diez años antes, en 1905, cuando dijo que la velocidad de la luz es inmutable, constante e independiente del movimiento del observador y por ello a excepción de la luz todo es relativo, el tiempo, la distancia y la masa. Pero esas dos ideas juntas, lo cambiaron todo.

 

Fue por estas dos teorías -la de la Relatividad General (1915) y la de la Relatividad Específica (1905)– que entre entre 1905 y 1915, Albert Einstein quebró el orden que daba certeza al mundo, al menos desde que en 1687 Isaac Newton había dictado sus leyes. Y al hacerlo, cambió el curso del pensamiento occidental, porque sus ideas modificaron el sentido de la realidad como nunca otra formulación científica lo había hecho.

No es casual que se fije el nacimiento del arte de vanguardia en 1905 y que a lo largo de las décadas siguientes la avalancha de “ismos” destruyera la figuración tridimensional en la pintura. El punto único y privilegiado para observar una ilusión perfecta de la realidad, que desde el Renacimiento en adelante era el modo de ver el mundo, ya no tenía sentido. La realidad total y quieta había volado por los aires.

las-senoritas-de-avignon
Señoritas de Avignon, Pablo Picasso, 1907. Moma, Nueva York

En 1907 Pablo Picasso pintó las Señoritas de Avignon, el primer cuadro de la historia que distorsiona la forma en el espacio y plantea múltiples puntos de vista. ¿Será porque ya no es posible concebir un observador absoluto? Picasso lo negó cuando se lo preguntaron y sin embargo, allí están sus Señoritas y ellas -diga lo que diga Picasso-, acabaron con la perspectiva central como sistema de referencia.

the-persistence-of-memory-1931
La persistencia de la memoria, Salvador Dalí, 1931. Moma, Nueva York

Hubo otro español tan famoso como Picasso, pero que a diferencia de él se declaró fanático de la ciencia y se enorgullecía de la influencia que ésta provocaba en su pintura. Era Salvador Dalí y su fascinante Persistencia de la memoria, con sus relojes blandos sobre la arena es lo más parecido a la relatividad hecha pintura. Un verdadero manifiesto del tiempo consumido, porque éste ya le dijo a la materia como volverse viscosa, blanda, como curvarse en esa cuarta dimensión temporal, en la que el minutero va más lento o más rápido según el movimiento. El tiempo se dilata, porque en el mundo de Dalí -igual que en el de Einstein-, la realidad no puede reducirse a un flujo temporal unitario.

el-tiempo-atravesadotime-transfixed-1939
El tiempo atravesado, René Magritte, 1939. Museo Magritte, Bruselas

Por supuesto que hay muchos más; está René Magritte con sus conflictos espacio-tiempo, está M.C Escher con sus dimensiones simultáneas y no olvidemos la música de Schoenberg, los cuentos de Ray Bradbury y el cine; desde Chartlon Heston en el Planeta de los simios (Fralkin Schaffner, 1968) diciendo “llevamos 18 meses en el profundo espacio…mientras que la tierra ha envejecido 2.600 años”, a la reciente Interestelar (2014) de Christopher Nolan, con sus agujeros negros y sus otros mundos probables y posibles.

einstein riendo

 Hace 100 años, nació todo un universo artístico paralelo cuando ese hombre de melena desmadejada habló. Un universo que solo puede seguir enriqueciéndose porque los científicos y los artistas son en igual medida, los únicos seres capaces de ver en el mundo lo que los demás no podemos…porque solo en el mundo de un artista y en el de un científico, seis menos tres puede ser seis.

 

 

 

 

 

leer artículo
BlogLas provocaciones

¡Por favor, sorpréndanme!

Hay gente para todo en este mundo y si se le ocurría dudarlo abandone ya misma la idea, porque para estar en lo último, para ser lo más, para ser tendencia hay que odiar a Renoir. Sí, como lo oye, odiar a Pierre Auguste Renoir (1841-1919) el gran pintor impresionista, que desde hace unas semanas se ha convertido en el blanco del movimiento Renoir Sucks, algo así como Renoir apesta.

Desde una cuenta de Instagram (#RenoirSucksAtPainting.) estos buenos muchachos, liderados por un estudiante de arte llamado Max Geller, se pusieron a ridiculizar la obra de Renoir con fotografías y comentarios a medio camino entre la ira y la burla. Y tuvieron éxito, 6.000 seguidores en apenas unos días y ni lo dudaron pasaron a los hechos. Se apostaron en los alrededores del Museo de Bellas Artes de Boston munidos de carteles y proclamas, exigiendo a la autoridades y al mismísimo presidente Obama, que las pinturas de Renoir fueran retiradas de los museos norteamericanos. El argumento: Renoir es un pésimo pintor y solo le gusta a la gente porque aceptan ciegamente lo que los museos legitiman como arte.

Manifestación RenoirSucks frente al Museo de Bellas de Artes de Boston
Manifestación RenoirSucks frente al Museo de Bellas de Artes de Boston

Cuando le conté a mi marido de que venía todo esto, su primera pregunta fue ¿porqué Renoir? Y no hay otra respuesta posible, es Renoir como pudo ser cualquier otro, la cuestión no pasa por el pintor sino por provocar. Lo gracioso del asunto, es que este épater le bourgeois no es nada nuevo, es tan falto de originalidad, de imaginación y creatividad que huele a naftalina.

Protesta frente al Museo de Bellas de Artes de Boston
Protesta frente al Museo de Bellas de Artes de Boston

Desde finales del siglo XIX los movimientos modernos y de vanguardia, utilizaron los iconos del arte con el fin de escandalizar el gusto promedio y lo hicieron con inteligencia y agudeza. Como no recordar a los Prerafaelistas ingleses, aquellos alocados jóvenes románticos que en la segunda mitad del siglo XIX, se la agarraron con Rafael convirtiéndolo en la causa de todos los males. Fue Rafael pero pudo ser cualquier otro, el objetivo era denunciar el gusto académico heredero del Renacimiento.

LHOOQ, Marcel Duchamp, 1919. (Juega con la fonética de las letras deletradas: "ella a chaud au cul", "ella está caliente)
LHOOQ, Marcel Duchamp, 1919. (Juega con la fonética de las letras deletradas: “ella a chaud au cul”, “ella está caliente)

Como no recordar a los grandes descontentos de vanguardia, como Marcel Duchamp o Guillaume Apollinaire, que expresaron todo su malestar con la sociedad y el gusto burgués, prendiéndose de la Gioconda de Leonardo da Vinci para jugar con ella los malabares de la provocación. Fue Leonardo y su Gioconda, pero pudo ser cualquier otro, el objetivo era denunciar el conservadurismo y la letanía consagratoria de los museos.

Estos mecanismos fueron tan interesantes como valiosos, supieron patear el tablero con sarcasmo, ironía y creatividad, porque si los modernos los usaron de modo constructivo proponiendo alternativas -como los prerafaelistas-, los vanguardistas los reinventaron con afán destructor – como era lógico y esperable-. Ahora, este barullo posmoderno resulta deprimente y decadente, no porque se la agarren con Renoir – quien no va ser mejor ni peor artista por lo que digan, como no lo dejaba de ser Rafael o Leonardo en su tiempo-, sino porque estamos en el siglo XXI y parece ser que a los jóvenes bien pensantes, revoltosos y rebeldes, no se les ocurre nada nuevo para ponernos las barbas en remojo, como sí hicieron sus antepasados.

Max Geller, el líder del movimeinto RenoirSucks
Max Geller, el líder del movimiento RenoirSucks

Tener opiniones es imprescindible, expresar descontento es aún mejor, luchar por revertir los juicios de la autoridad -a menudo absurdos- es casi tocar el cielo con las manos y hasta si me apuran, me anoto para la revuelta que intente socavar el falso y pomposo poder legitimador de los museos (algunos de ellos, efectivamente apestan). Lo desolador está en el recurso, en el mecanismo con el que nos quieren vender algo viejo y trillado como revolucionario y novedoso. Lo peor es que algunos compran y no se extrañen si uno de estos días nos encontramos con algún “Blanes apesta”. Vale la advertencia, porque para épater le bourgoies en la posmodernidad, van a precisar algo más que una vieja retórica del siglo XIX. Todo esto funcionó maravillosamente bien, pero hace 150 años. Muchachos a espabilar, ¡por favor, sorpréndame!

leer artículo
BlogLa inspiración

Todo lo que te puede decir una agenda y nunca te animaste a exigirle

Esta semana me regalaron una agenda y me viene de maravillas, porque ya andaba precisando ordenar el 2016. Me encanta, porque me la regaló una persona adorable y sensible, pero además porque es práctica, fina y tiene un buen diseño. Por supuesto, es una agenda artística, me gusta que todos los años queden archivados en la memoria con el recuerdo de un artista y así el 2013 fue René Magritte, el 2014 Gustav Klimt y éste 2015 es el gran Alphonse Mucha (simples y pequeños detalles, que me regalan la ilusión de que la vida cotidiana es algo más que la gris rutina).

agendas varias

La cosa es, que miré la tapa de mi nueva agenda con una mezcla de intriga y entusiasmo y ahí nomás me di cuenta de que no sacaba quien era el artista. Tomé aire y pensé que estas cosas pasan en las mejores familias y me dispuse a escrutar la obra con atención. Veía una imagen de tenor cubista -pero seguro no era Picasso-, dominada por una fragmentación con aires de collage – pero seguro no era Juan Gris-, con unos maravillosos azules, grises y verdes magníficamente entonados -pero seguro no era George Bracque-. Desesperada me fui a mirar el crédito y resultó ser que se trataba del detalle de una obra de Amadeo de Souza-Cardoso.

Me encantó. Souza-Cardoso (1887-1918) es un gran pintor, pero es también un gran olvidado y confieso que tengo debilidad por los olvidados. Amadeo era portugués y formó parte de la legión de artistas no-franceses, que hicieron de aquel París de las dos primeras décadas del siglo XX, uno de los lugares más creativos y estimulantes de la historia del arte. Llegó a París con apenas 19 años, estudió en la Academia Viti con Anglada Camarasa y para 1912 ya formaba parte del variopinto grupo de extranjeros parisinos, estrechando amistades con figuras como Amadeo Modigliani, Sonia Delaunay, Constantin Brancusi, Diego de Rivera y Juan Gris.

La Medicina, retrato de Paul Alexandre, Amadeo de Souza-Cardoso, 1917. Fundación Gulbenkián, Lisboa
La Medicina, retrato de Paul Alexandre, Amadeo de Souza-Cardoso, 1917. Fundación Gulbenkián, Lisboa

Su pintura fue una combinación de tendencias cubistas y futuristas y como buen vanguardista participó del Salón de los Independientes, formó parte del famoso Armory Show de 1913 en Nueva York, Boston y Chicago y expuso en la mítica Galería Der Sturm de Berlín, ese reducto de provocadores que arrancó como revista y terminó siendo centro de la vanguardia en Alemania, antes y después de la Gran Guerra.Y hablando de revistas, Souza-Cardozo, formó parte también de Orpheu, la revista que con apenas dos ediciones convulsionó a Portugal de la mano de Fernando Pessoa y Mario Sá-Carneiro. Pero Souza-Cardoso tuvo el mal tino de morirse joven. Se murió en 1918 con apenas 30 años, durante la epidemia de fiebre española, la gran pandemia -olvidada también- que arrasó Europa tras la mascare de la guerra, casi como una broma de mal gusto, como si no hubiera sido suficiente con la masacre de las trincheras.

Portada de enero con una obra de Sonia Delaunay y una frase de Wilfredo Lam
Portada de enero con una obra de Sonia Delaunay y una frase de Wilfredo Lam

Es difícil ver su obra, tiene un museo con su nombre en Amarante, pequeña ciudad cercana a Porto y se puede ver algo más en Lisboa en la fantástica Fundación Gulbenkian de Lisboa. Parece poco y es poco, por eso me gustó que fuera la tapa de la agenda y más aún porque es un producto de Ediciones Chêne (léase Hachette) y entonces, esto indica que estamos ante un buen comienzo; no hay duda que Chêne podía haber elegido a cualquier otro pintor más taquillero o popular, como por ejemplo Sonia Delaunay que abre el mes de enero. Lo que me lleva a su interior, porque esta agenda tiene algo que sería imposible no ya en Uruguay sino en cualquier rincón de nuestra América del Sur y algún que otro aledaño.

renoir artistas ateliers
Primera semana de abril con la exposición de los artistas en sus talleres

Cada semana, sea abre con toda la información de la inauguración de una exposición de arte correspondiente a la fecha. Por ejemplo, la semana que comienza el lunes 4 de abril de 2016, el Petit Palais de Paris, inaugura una muestra de fotografías de los ateliers de artistas, la primer semana de julio la Germäldegalerie de Berlín inaugura una exposición sobre el Siglo de Oro español y en octubre el Palais de Beaux Arts de Lille, abre una muestra de expresionistas alemanes dedicada a uno de sus grandes temas, la I Guerra Mundial.

Tercera semana de octubre de 2016
Tercera semana de octubre con la exposición de los expresionistas alemenes

En una palabra, si quiero les puedo contar todo el cronograma de muestras de arte del 2016 en los más grandes museos de Europa, con toda la información, horarios, fecha de comienzo y de final, etc. Y esto no solo es un acierto de imaginación editorial, sino que es ejemplo de gestión cultural, esto es orden, planificación, profesionalismo y puro trabajo, algo así como la antítesis de la improvisación. Basta pensar que para que esta agenda se venda en 2015, la información del 2016 debió ser chequeada y confirmada por lo menso en la segunda mitad de 2014.

Exposición de Amadeo Souza-Cardoso. Abril -Julio, 2016
Exposición de Amadeo Souza-Cardoso. Abril -Julio, 2016

Reconozco que estas cosas me dan envidia, ni de la buena ni de la mala, la única posible: simple envidia. Y por cierto, me olvidaba, el 20 de abril (que cae miércoles) y hasta el 18 de julio (que cae lunes), el Grand Palais de Paris, inaugura una exposición dedicada a Amadeo Souza-Cardoso.

agenda OK

Y cuidado, lo sé porque tengo una agenda que fue pensada por gente con cabeza y buen gusto, que se apoyó en otra gente que trabaja en la gestión cultural con profesionalismo y dedicación. De repente, si fuéramos capaces de exigirnos un poco más, de sentirnos más deudores del otro y vibrar con el trabajo bien hecho, podríamos regalarle a nuestra gris cotidianidad una pequeña brisa de sensibilidad. Artistas no nos faltan.

leer artículo
BlogLa inspiración

Aquellas mujeres de cuello largo

Nuestro tiempo ha construido un culto a la originalidad. Las cosas valen en tanto novedad, en tanto las sentimos y las percibimos como nuevas. Sin embargo y hasta casi como un acto de humildad creo que nos vendría bien recordar, que toda originalidad es siempre heredera de algo o de alguien que le precedió. Porque la inspiración, ese misterioso y extraño don que impulsa la creación, está ligada a nuestra capacidad para incorporar aquello que nos sugiere lo que otro antes que nosotros, hizo, dijo o pensó.

Esto no implica negar la originalidad en las obras de arte, sino recordar que todo tiene un comienzo, que las cosas no surgen de la nada ni por generación espontánea. Y porque este mes de junio, estará animado por los extraños mecanismos de la inspiración, les quiero contar como ese gran pintor que fue Amadeo Modigliani, llegó a construir ese maravilloso universo de mujeres con el cuello largo.

Retrato de mujer polaca, Amadeo Modigliani, 1919. Museo de Bellas Artes de Philadelphia.
Retrato de mujer polaca, Amadeo Modigliani, 1919. Museo de Bellas Artes de Philadelphia.

Modigliani creó prácticamente toda su obra, en las dos primeras décadas del siglo XX y en aquel París bohemio y de café que anidaba en las calles del barrio de Montparnasse. Modigliani llevaba el espíritu de vanguardia en el alma y en el cuerpo, y no solo por que cultivara con tanto ahínco esa vida bohemia que terminó matándolo, sino porque ambicionaba crear un nuevo orden estético que alterara las estructuras imperantes y así por ejemplo, admiraba a la par de Picasso, la fuerza primitiva y antropológica del Arte Africano y de Oceanía.

Amadeo Modigliani, Livorno, 1884 - París, 1920
Amadeo Modigliani, Livorno, 1884 – París, 1920

Pero a la vez Modigliani era italiano, un italiano de pura cepa, culto y refinado, que se había formado en Livorno en el taller de Guglielmo Micheli, discípulo y amigo del gran Giovanni Fattori, líder de los macchiaioli, aquellos pintores de la mancha que fueron precursores de lo que luego conocimos como Impresionismo. Modigliani era italiano y como tal se sentía atado a esa cadena de tradición que une a Italia con la raíz greco-latina recuperada y amplificada por el Renacimiento, y renovada luego, por la excentricidad de los manieristas del siglo XVI.

Gran desnudo, Amadeo Modigliani, 1917. Moma, Nueva York
Gran desnudo, Amadeo Modigliani, 1917. Moma, Nueva York
Venus dormida, Giorgione, 1510. Germaldegalerie, Dresde
Venus dormida, Giorgione, 1510. Germaldegalerie, Dresde

Basta observar el maravilloso conjunto de desnudos reclinados que pintó en pleno siglo XX, para comprobar que son una genial reinvención de uno de los temas más tradicionales del arte italiano, aquellas lejanas Venus reclinadas que inmortalizaron en pleno Renacimiento artistas como Giorgione y Tiziano.

 

Detalle del Nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1484-1486. Museo degli Uffizi, Florencia
Detalle del Nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1484-1486. Museo degli Uffizi, Florencia

Basta observar sus espectaculares retratos de mujeres de cuello largo, ojos de almendra y hombros dislocados, para percibir en ellas una fantástica transformación de la estilización de los pintores del Renacimiento como Botticelli y de las elegancias de los manieristas del siglo XVI como Parmigianino. Por supuesto, que el resultado es una obra de vanguardia, una imagen sometida a la distorsión, al despojamiento y a la extrema simplificación del arte del siglo XX, pero su raíz, el germen que le da nacimiento es la receptividad a la sugerencia que llega del pasado. Y eso es lo que hace a la obra de este italiano soñador y bohemio, una visión única, nueva y original.

 

leer artículo