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    Ayer de nochecita el Auditorio del Museo Nacional de Artes Visuales estaba colmado de gente. La idea era reconocer la labor de Nelson di Maggio, quien a lo largo más de sesenta años ha ejercido y sigue ejerciendo el oficio de crítico de arte.

    Nelson con su medalla, junto a Emma Sanguinetti, Adela Dubra y Claudia Piazza
    Nelson con su medalla, junto a Emma Sanguinetti, Adela Dubra y Claudia Piazza

    Habló Enrique Aguerre, director del Museo Nacional, Adela Dubra, promotora de la iniciativa y la Dra. Lisa Block de Behar, quien además, le entregó una medalla en nombre de todos nosotros, un grupo por demás heterogéneo y variopinto de artistas, periodistas, coleccionistas y demás yerbas, que fuimos quienes sumamos esfuerzos para que el reconocimiento se hiciera realidad.

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    Todos con Nelson: Luis Mardones, Alejandro Denes, Enrique Aguerre, Fernando Alvarez Cozzi, Lisa Block, Emma Sanguinetti, Martín Craciún. Atrás: Fernando López Lage, Adela Dubra y Oscar Prato. Falta Claudia Piazza que andaba por allí, pero no se en donde está.

    No es fácil premiar a un crítico, simplemente, porque no es fácil ser crítico de arte. Todos en el algún momento de la vida sufrimos la punzante pluma de Nelson, sin embargo, estábamos allí porque entendemos el oficio de la crítica como una mirada indispensable que ayuda a ver y a interpretar; ayuda tanto al espectador como al artista. Por eso no solo hubo mucho afecto sino también mucho humor, humor negro y autoreferencial -faltaba más con Nelson en medio-. Imperdible la animación de Fernando Alvarez Cozzi, que estuvo al final del video que se proyectó en la celebración. Cuando la consiga la comparto.

    Tags : crítico de arteMuseo Nacional de Artes VisualesNelson Di Maggioreconocimiento

      6 comentarios

      1. Por supuesto,Emma,su labor es indispensable,a pesar de sus plumas aceradas y que tras sus duras estocadas a veces no caben remiendos.Sobre todo cuando el artista se embosca en sus propios laberintos y egos,perdiendo la perspectiva….una buena crítica le devuelve a su lugar.Cuantos casos se nos ocurren,de artistas reducidos por sus obsesiones y narcisismo a una caricatura.Fueron grandes,y si hubiesen escuchado.No siempre tienen razón,pero una buena crítica siempre es un punto de inflexión.Otra cosa es la crítica personal,desgraciadamente se mezclan ambas.Nada es perfecto.

        1. Es así, Sergio, la crítica es indispensable, siempre que sea ejercida con rigor, profesionalismo y sensibilidad. Lo que pasa es que el término “crítica” se entiende como de una sola vía, cuando en realidad, ser crítico es algo consustancial a la formación de una opinión racional y fundada. Gracias por estar allí.

      2. Antes de que se me olvide,tus anteriores entradas fueron una delicia,qué pena que las obligaciones no me permitiesen comentarlas.El próximo Rembrandt sugiere hondas reflexiones,aunque dudo que una máquina deje la misma impronta que un ser humano.Sus vidas y desafectos son indisolubles de su obra.Qué podríamos decir de un chip,de su triste desarrollo hasta lograr la maestría suficiente para reproducir un Velázquez…bueno,me encantan tus entradas.

      3. Me alegro muchísimo por el reconocimiento a Nelson. Es un crítico de la vieja escuela, y siempre lo respeté, quizás más cuando iba más duro. Porque siempre respetó lo que se llevaba adelante. Hace 20 años que no vivo en Uruguay, pero a través tuyo, le envío un fuerte abrazo.

      4. Tenes toda la razón Emma, el crítico debe ser profesional y tener sensibilidad, justo lo que le falta a Di Maggio, que se caracterizó siempre por mezclar sus rencores personales con la objetividad que debe tener un profesional, sobre todo en un tema tan sutil como es el Arte

      5. MARAVILLOSA idea el reconocimiento en VIDA ,
        Gracias por ser parte de las personas que valoran, la función invalorable de la crítica es en muchos casos una mirada que “ve”, más allá y aporta, enseña…el por qué está, allí NELSON di Maggio. Un crítico de fuste..

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