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Rembrandt

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Ciclo de charlas en el Lawn Tennis

Como todos los años en el mes de julio, estaré presentando el clásico ciclo de conferencias para el Lawn Tennis Club de Carrasco. Al igual que el año pasado, la pandemia no nos detiene y nos encontraremos por Zoom, para conocer la vida y la obra de dos grandes de la pintura holandesa del siglo XVII: Rembrandt y Vermeer. Los espero!!!

“Rembrandt y Vermeer: opuestos y geniales”

Martes 27 de julio / “Las ruidosas exuberancias de Rembrandt”

Miércoles 28 de julio / “Los silenciosos interiores de Vermeer”

Por información: Club Lawn Tennis de Carrasco /solo para socios

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Una noche con Rembrandt

La compañía del Capitán Frans Banning Cocq, conocida como “La ronda nocturna”, Rembrandt, 1640-1642. Rijkmuseum, Amsterdam

¿Si le dieran a elegir, con quién pasaría Ud. la noche? ¿Con un seductor George Clooney en impecable smoking?, ¿con una sofisticada Kate Blanchet de largo, con Brad Pitt, con Scarlett Johansson? No sé que diría Ud. pero sí sé que diría yo: pasaría la noche con Rembrandt van Rijn.

No lo diga, ya sé que está muerto. Está muerto desde aquel día de 1669 en el que sus agotados huesos fueron a dar a una fosa común, tras haberse bebido la vida a golpes de excesos. Sin embargo, su rostro está allí; aquellos autorretratos que lo muestran gallardo y elegante en tiempos de alegrías y riquezas, y también los otros, aquellos en los que sin clemencia se pintó agotado física y espiritualmente, después de que su fabulosa Ronda Nocturna que tanto elogiamos hoy, se convirtiera en la piedra de toque de su largo y penoso descenso a los infiernos.

Y bueno, esta semana, un profesor de arte de la deliciosa ciudad de Harlaam, cuyo nombre es Stefan Kasper, tuvo la oportunidad de cumplir mi sueño y se pasó una noche a lo grande a solas con Rembrandt y la Ronda Nocturna. ¿Pueden imaginarlo?

Parece mentira, pero fue verdad y bien por él. Resulta, que este profesor de secundaria fue el ganador de una singular celebración que puso en marcha el Rijkmuseum de Amsterdam, con el fin de honrar al aluvión de visitantes que ha recibido desde que reabriera sus puertas en 2013 tras diez años de reformas. Y bueno, el profesor Kasper fue el visitante 10 millones y tuvo como premio una noche a solas con la Ronda Nocturna.

profesor con la ronda
El profesor Kasper dispuesta a pasar la noche con Rembrandt y su Ronda Nocturna

Todo fue previsto; el director del museo, Tacco Dibbits lo esperó en la sala de la Ronda en donde habían dispuesto una cómoda cama frente al cuadro; luego lo invitó a apagar las luces del museo y se le sirvió una cena de rey preparada por el chef Joris Bijdendijk (una estrella Michelin) y regada con vino y champagne francés.

Rijksmuseum Tien Miljoenste Bezoeker

Se tomaron las fotos de rigor, se fueron todos, se cerraron las puertas y Kasper quedó solo o mejor dicho, en la mejor de las compañías. Hacia él avanzaban con paso decidido y enérgico el Capitán Cocq y su teniente, porque es real que se salen del cuadro, porque entre luces y resplandores ópticos Rembrandt pintó el movimiento. Y pintó el olor de la pólvora de los mosquetes y el sudor de los milicianos, y también pintó la estridencia del tambor, los estandartes abriéndose como abanicos, el murmullo seco de las botas sobre el pavimento húmedo, los gritos, la algarabía, la niña inundada de luz que corre como si fuera una aparición sobrenatural….

Una imponente escena que es algo más que pintura, es la obra total, por eso La Ronda camina, se escucha, se huele, por eso La Ronda es la obra de arte absoluta y por eso sé a ciencia cierta, como sería mi noche a solas con Rembrandt.

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Hasta el próximo Rembrandt

Tengo una relación ambivalente con la tecnología; por momentos me maravilla y por momentos me aterra y aunque suele sucederme con frecuencia, nunca me había pasado al mismo tiempo, diríamos en simultáneo. Ocurrió esta semana, cuando me enteré (*) que un grupo de historiadores del arte, ingenieros, informáticos y analistas de datos consiguieron revivir a Rembrandt. Suena un poco raro, pero es verdad, porque aunque el genio del barroco holandés murió en 1669, esta gente consiguió crear un original de Rembrandt que Rembrandt nunca pintó.

El programa se llama The next Rembrandt (El próximo Rembrandt) y consistió en un relevamiento digital de información de los retratos de Rembrandt, desde la composición a la pincelada, desde la geometría facial a la sicología de los personajes. Todo esa información se convirtió en 148 millones de pixeles integrados por 168.263 fragmentos de pintura de Rembrandt, se introdujo en un software con un algoritmo especialmente creado para la ocasión y a través de una impresora 3D se convirtió en un “nuevo” retrato de Rembrandt. Asusta. Piensen un minuto; se trata de un retrato de alguien que no existió, que fue pintado como lo habría pintado un artista que está muerto, pero que de haber estado vivo –según el algoritmo-, lo habría pintado así.

Me asusta pero también maravilla, porque el ejercicio hace que hoy sepamos más de Rembrandt de lo que sabíamos; hoy sabemos con certeza la regularidad con la que escogía ciertas poses, los motivos por los que planteaba la luz de tal manera, la frecuencia con que componía la paleta con ciertos colores y muchas otras variables más. En una palabra, sabemos cuáles eran sus respuestas ante ciertos problemas porque detrás de todo, detrás de todos nosotros –incluso de los genios-, hay un patrón que puede ser analizado estadísticamente y dar una respuesta.

Episodio de la serie de ciencia ficción The black mirror
Episodio de la serie de ciencia ficción The black mirror

De todos modos, me recordó un capítulo de la serie de ciencia ficción, The black mirror, en el que el protagonista muere y su esposa se conecta con una compañía de internet que revive digitalmente a los muertos. ¿Como? Un software relevaba todo lo que había escrito en facebook y en twitter, todas las fotos que había colgado, los mensajes de voz y whatsapp que había enviado, para que luego una máquina hablando con la misma voz del muerto, reaccionara en una conversación telefónica como lo habría hecho si hubiera estado vivo. Simplemente, espeluznante.

Lo que me lleva a recordar, que más allá de patrones y algoritmos, lo que nos hace humanos es que somos únicos e irrepetibles y que el acto de crear para Rembrandt fue una aventura de riesgo y audacia absolutamente impredecible. Eso es lo que veo en sus cuadros, creo que fue así y espero que así siga siendo. Al menos, mientras sigamos siendo humanos.

 

*Gracias Fernando Álvarez Cozzi por mostrarme el video Next Rembrandt

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Es más fácil de lo que parece

En 2014 una foto tomada en el Rijksmuseum de Amsterdam inundó las redes sociales: decenas de niños atentos solo a sus celulares le daban la espalda a la Ronda nocturna de Rembrandt. Simplemente, escalofriante…

Que el espectador ha cambiado, es un hecho. Pero hay que entender que no es mejor ni peor que aquel otro, simplemente es distinto. Las formas de involucrarnos con las imágenes se han transformado y es con esa realidad con lo que hay que lidiar. La batalla está allí, se ve claramente en la fotografía y son los museos los que tienen la palabra. Claro, que hay museos y museos, porque están los que hacen como si no pasara nada, como que esta fotografía es de otro planeta y están los que ven y actúan.

ronda dibujo
Fotografía tomada este 2015 en el Rijksmuseum

Por eso, porque se trata de actuar, es conmovedor encontrarse con que ésta es la misma sala de la Ronda Nocturna, un año después en 2015. Y uno no puede dejar de preguntarse, qué pasó de un año a otro para que la escena cambiara tan radicalmente. Lo que pasó fue algo simple y además barato. Un programa que se llama Startdrawing (Comienza a dibujar) y que propone una alternativa al celular y a las selfies.

ronda dibujito

Un programa que te ayuda a que dejes de mirar rápido y superficialmente para mirar más de cerca y mejor. Te propone que dibujes pero no para que demuestres tu talento, que quede perfecto, lindo o igualito, sino para que mires mejor y más profundamente, porque el acto de dibujar permite ver cosas que de otro modo no ves y hace que aprendas a ver líneas, colores, luces, formas, expresiones, etc.

dos chicas de espaldas

Todos los sábados el museo te da un lápiz y un cuaderno. Podes sentarte en el suelo o acostarte; podes dibujar sobre tabletas de madera, caballetes o colectivamente en largas mesas estratégicamente ubicadas. Pasantes, estudiantes y maestros recorren las salas estimulando y dando clases de dibujo a los que quieran; grupos de voluntarios posan y los guías del museo se pasean contando las historias de los cuadros. El resultado: los sábados el museo se convierte en un lugar repleto de energía y de estímulos y las redes sociales estallan, pero no de selfies, sino de miles de niños, jóvenes y adultos colgando las fotos de sus dibujos.

aprendiendo

adultos pose

mesas

Tres comentarios. Primero: aquella fotografía de 2014 detectó un problema. El museo en lugar de quejarse o ponerse a hacer diagnósticos, simplemente actuó para resolverlo. Segundo: pensaron una idea simple, fácil de ejecutar y más fácil aún de gestionar y evaluar en sus resultados. Y tercero: es una idea barata!!! Desarrollar una idea como ésta, no tiene excusas presupuestales. Alcanza con una empresa que provea los cuadernos, los lápices y las crayolas, el resto es el personal habitual del museo y voluntarios, pasantes o estudiantes.

niños crayolas

Mirando estas imágenes, uno se queda con la sensación de que el problema no está en donde nos dicen que está (léase, en la eterna falta de dinero), sino más bien en la falta de ideas, de ganas de cambiar y de enfrentar desafíos. Por eso me da por imaginar que si nos lo proponemos, nuestros museos pueden llegar a ser lugares menos solemnes y más eficaces en sus objetivos, menos pretenciosos y más divertidos para los espectadores. El que avisa no traiciona y el que sueña no se cansa de esperar, porque a veces las cosas son más fáciles de lo que parecen.

 

 

 

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