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BlogLas provocaciones

En Uruguay ni nos enteramos…

…es así, en Uruguay ni nos enteramos. Nunca nos enteramos de nada y por eso estoy como diría un viejo amigo “irritada, molesta y confusa”. Por eso y para desquitarme, me puse a ver la entrevista de un filósofo alemán. Suena aterrador ¿verdad?

Cuando alguien dice “filósofo alemán” uno se imagina la cara y las patillas de Schopenhauer o en el mejor de los casos a un señor entrado en los setenta, lentes y pelo cano, saco raído, hablar cansino y confuso. Incomprensible por lo abstracto, aburrido por no tener ningún contacto con la realidad.

Pero yo estoy viendo al filósofo e historiador del arte alemán Richard David Precht (Solingen, 1964), que estuvo hace unas semanas en Buenos Aires y aquí en Uruguay ni nos enteramos. Invitado por el Instituto Goethe-Buenos Aires y la Universidad de San Martín, dio una conferencia, protagonizó un debate y presentó el más famoso de sus libros Quién soy yo…y cuántos? Un viaje filosófico (2007). Los titulares argentinos eran del estilo Primera vez de Precht en Argentina, había reseñas, reportajes, críticas, de todo, una avalancha ante la que me dio por “googlear” las palabras “Precht – Uruguay”: dio cero. Ni siquiera había un texto uruguayo que mencionara su nombre.

Así que aquí va, para Uds. Richard David Precht.

Precht es filósofo pero no lo es -¿filosófico, verdad?-. No lo es, porque es estupendo, lo sabe y lo explota como un arma de seducción. Lleva el pelo largo, va atildadamente vestido y escribe best-sellers sobre el amor y el egoísmo. Conduce un programa de televisión en un canal abierto alemán, es un orador nato, claro y directo, y lanza palabras a una velocidad aterradora, en frases bien construidas, ricas en expresiones, matices y metáforas.

"Precht"
Precht entrevistando en su programa de televisión “Precht”, 2017

Dice cosas como que Sócrates fue quien inventó el talk-show -alcanza un minuto para pensar que quizás puede tener razón- o que “cuando la filosofía solo la entienden los expertos y vivimos en una sociedad mediática, se vuelve irrelevante” -ni un segundo, tiene razón-. Dice que la neurociencia ha demostrado que “la razón es nuestro departamento de marketing porque justifica a posteriori lo que los sentimientos deciden” -si Hume viviera estaría de acuerdo- o que “el amor se compone de una contradicción: la búsqueda de seguridad y la excitación. Y no se puede tener seguridad y excitación con una persona durante mucho tiempo…La única fórmula que funciona es el amor romántico insatisfactorio” -Hollywood feliz- .

Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo con él, pero esa es la idea, porque el concepto madre es que estamos obligados a pensar en las tres grandes preguntas que nos enseñó Kant: ¿qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar? Y por eso habla de educación, medio ambiente y de las migraciones, habla de tecnología, economía y del futuro del trabajo. Y lo que más me gusta, habla con un discurso que acaricia las palabras en lugar de maltratarlas, un discurso que enaltece las ideas y rehuye el culto -tan practicado en Uruguay- de hablar para tener razón.

tapa
Tapa de la reciente edición en la colección Ariel de “¿Quién soy…y cuantos? Un viaje filosófico”

Pero aquí, ni nos enteramos de que existe ni de que estuvo en Buenos Aires. Sus libros traducidos al español son: Amor. Un sentimiento desordenado (Siruela, 2012); ¿Por qué hay todo y no nada? (Siruela, 2013); El arte de no ser egoísta (Siruela, 2014) y ¿Quién soy yo…y cuántos? Un viaje filosófico (primera edición en Argentina, Paidós 2017).

Para que nos enteremos de que viene, les dejo algunos links:

Reportaje de Infobae durante su reciente visita a Buenos Aires: http://www.infobae.com/cultura/2017/09/12/richard-precht-todo-lo-que-tiene-valor-en-la-vida-humana-proviene-de-los-sentimientos/

Nota de la Revista Cultural de Clarín Ñ sobre la visita a Buenos Aires: https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/preguntas-filosofo-aleman_0_HJqgDnF9Z.html

Crítica de El País de Madrid en 2010 cuando finalmente se tradujo ¿Quién soy… al español: https://elpais.com/diario/2010/04/10/babelia/1270858348_850215.html

Reportaje de la televisión alemana de 2013 con traducción al español. Dura 60′, se que no estamos acostumbrados a ese tipo de televisión pero vale la pena. Tome aire, no se asuste, déjelo fluir y va a ver que es posible.

 

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BlogLas emociones

Celebrando el libro

En este universo de los Días de…que son tantos y tan diversos, hay uno que vivo con especial alegría y es el que celebramos ayer, el Día del Libro. Quizás sea porque reverencio los libros y mi vida no sería sin ellos; quizás porque la celebración comprende la fundación de nuestra primera biblioteca y a ellas solo las entiendo como guardianes, fieles guardianes del conocimiento. No lo sé, pero para mí es un día distinto y todos los años lo celebro igual: voy a mi escuela y leo.

Esperando mi turno para leer en la Maratón de Lectura 2016 del Elbio Fernández
Esperando mi turno para leer en la Maratón de Lectura 2016 del Elbio Fernández

Regreso al patio en el que crecí, a las aulas en donde me formé y leo para un montón de jóvenes asombrados que no pueden creer que alguna vez esa señora con más de una arruga, se sentó en el mismo banco que ellos. Me encanta, es lo más parecido a un túnel del tiempo en el que me dejo vapulear por la misteriosa fragilidad de los recuerdos.

Por eso, ayer cuando me iba, no pude evitar pensar en los libros que leía cuando mi vida se limitaba a ese universo de amigos, maestros y estudio. Porque esos son los libros que hacen que seamos quienes somos y aunque después vengan todos los otros y lo hagan en malón, es en ellos en los que a manera de espejo vemos el reflejo de lo que nos dejaron.

Edición de Los Tres Mosqueteros de Editorial Anaya, 1971
Los Tres Mosqueteros, Editorial Anaya, 1971

En mi caso fueron muchos, pero hay uno sin el cual no sería quien soy y es Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Lo leí cuando era una niña y seguí releyéndolo una y otra vez a lo largo de mi juventud. Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan me regalaron las mejores tardes de mi infancia, me enseñaron el valor de la amistad y me explicaron que no hay vida sin aventura, desafíos y riesgos. Con ellos aprendí que no hay que viajar para conocer un lugar y así caminé por las calles de París muchos años antes siquiera de imaginar que algún día iba a estar allí. Con ellos viajé en el tiempo y aprendí que no importa en que época vivas, porque siempre se trata de lo humano y más acá o más allá, siempre va a haber un cardenal Richelieu, una Milady de Winter o una Ana de Austria. Con ellos aprendí a no tenerle miedo a la cantidad de páginas de un libro; es más, con ellos viví por primera vez esa sensación de vacío que trae la cercanía del fin, cuando al pasar la página leída uno ve con angustia como cada vez queda menos por leer. Y en consecuencia, menos sueños, menos aventuras, menos magia…

Harry Potter y la piedra filosofal, Ediciones Salamandra, 2000
Harry Potter y la piedra filosofal, Ediciones Salamandra, 2000

Afortunadamente, la vida me regaló la posibilidad de ver como a mi hija le sucedía lo mismo; obviamente, no con los mosqueteros del rey sino con la saga de Harry Potter, y la vi aprender el valor de la amistad con Ron, Hermione y Harry, la vi disfrutar con sus aventuras y hasta la vi volar bien lejos en una Nimbus 2000 imaginaria.

Ahora, cada tanto, nos descubrimos hablando de esa magia, no de la de Harry, sino de la magia de los libros y como nada ni nadie nos puede quitar lo que nos dejaron en el alma. Y no puedo dejar de fantasear con que esto seguirá; estoy convencida de que a pesar de que el mundo cambie y se transforme van a seguir naciendo los Alejandro Dumas y las J.K Rowling, porque los libros tienen algo que aún no hemos podido descifrar y ciertos escritores tienen un don para cambiar la vida de los otros.

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BlogLas confesiones

En honor de San Patricio

Sí, lo confieso todos los 17 de marzo brindo por Patricio, santo patrono de Irlanda. Y lo hago, porque el arte le debe mucho a este santo misionero de perspicaz inteligencia y vida azarosa. Es gracias a él que la feroz y pagana Irlanda se hizo cristiana y como consecuencia de ello, nacieron los ejemplos más notables de la iluminación medieval; para mí gusto, los más espectaculares y mágicos libros que el hombre ha concebido.

Todo esto pasó porque Patricio no fue cualquier santo y porque su evangelización no fue como las otras. Era britano-romano y entre el siglo IV y V fue hecho prisionero y vendido como esclavo por piratas escotos, aquellas tribus celtas que posteriormente se instalaron en la actual Escocia. Tras años de cautiverio Patricio escapó y viajó a la Galia romana donde se ordenó como sacerdote, y en realidad todo podía haber terminado allí.

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Book of Lindisfarne, folio 27 del Evangelio de San Mateo, c. siglo IX, British Library, Londres

 

Pero no fue así. Regresó a Irlanda y lo hizo con un mensaje de esperanza y respeto; hablaba su lengua, conocía sus costumbres y comprendía la servidumbre, el hambre y las penurias y así les ofreció la verdad de una fe alejada del dogmatismo y el martirio. Predicó y los convirtió, pero las fiestas en los bosques siguieron su curso, las laxas costumbres matrimoniales se mantuvieron y las mágicas devociones que estas gentes tenían hacia la naturaleza, a la fuerza del viento y del sol, a la fertilidad de los árboles y de los animales, se incorporaron y se fusionaron con las cristianas.

letra inicial
Folio 34 del Book of Kells, compuesto por las letras capitulares del monograma de Cristo en griego: XI (J) y Ro (P), c. siglo IX, Trinity College, Dublin

Bajo esa premisa, las páginas de los evangelios que crearon las manos maestras de estos fervorosos ascetas, se iluminaron con la emoción de la nueva fe y con los misterios paganos del mundo natural. Las letras capitulares que inician sus páginas, nos regalan un  universo único y novedoso compuesto de lazos que como talismanes circulares entrelazan en remolinos de color flores y animales, nudos celtas y bestias mitológicas.

detalle book of kells
Detalle del folio 292 del Evangelio de San Juan, Book of Kells, c. siglo IX, Trinity College, Dublin

Estos magníficos y majestuosos espirales contienen el universo y todas sus misteriosas fuerzas, se entregan a la protección de la palabra divina acurrucándose bajo la letra y buscando su cobijo y calor. Son una alabanza a la creación y son la máxima expresión estética del logro de este peculiar misionero, y solo por ello, San Patricio merece que cada 17 de marzo levantemos un vaso de cerveza en su honor.

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